El Secreto de Vender una Propiedad: Por qué Debes Escuchar a tu Inmobiliaria
Este blog nace de una profunda reflexión y de la necesidad de compartir una verdad que, aunque a veces pueda resultar incómoda, es crucial para lograr una venta exitosa y sin estrés. Lo que leerás a continuación no es una crítica, sino un compendio de situaciones reales que he presenciado a lo largo de los años. Mi único objetivo es ofrecerte una perspectiva honesta para que, como propietario, puedas tomar las mejores decisiones y alcanzar tus metas.

El secreto de vender una propiedad es la Verdad y Honestidad de la Inmobiliaria
Desde un inicio, una buena inmobiliaria no se limita a darte la razón simplemente para conseguir una propiedad. Por el contrario, un profesional con ética y experiencia te hablará con la verdad desde el primer momento, guiándote y asesorándote sobre lo que es posible y lo que no lo es. Las agencias que aceptan un precio irreal o un proceso inviable solo están buscando una propiedad más en su inventario, esperando un golpe de suerte. Por eso, te invito a prestar mucha atención a los siguientes puntos.
1. La Venta no es una Carrera Contra el Tiempo
Es comprensible que, como propietario, tengas un gran apego emocional a tu casa. En ella has invertido años de cariño, esfuerzo y trabajo, y la ves como un patrimonio invaluable. Nosotros, como inmobiliarios, entendemos y respetamos ese sentimiento, pero debemos ser honestos: las casas no se venden por razones emocionales. Se venden por factores de mercado, y estos llevan su propio ritmo.
Anhelo tanto como tú poder vender una propiedad al día siguiente de recibirla. Sin embargo, como hemos explicado en otros de nuestros blogs, el proceso de venta de un inmueble requiere un tiempo y una serie de pasos que no se pueden apresurar.
Cuando un propietario tiene la urgencia de vender, esta presión se convierte en un gran obstáculo para ambas partes. Si tu inmobiliaria te dice que la venta llevará un tiempo estimado, por favor, créela. El problema surge cuando la desesperación toma el control. Al mes, el propietario se impacienta, retira la casa de la primera inmobiliaria y se la entrega a otra. ¿Qué sucede? Todo el esfuerzo, el marketing y la promoción que la primera agencia invirtió se pierde por completo. La segunda inmobiliaria, sin importar cuán buena sea, tiene que empezar el trabajo de cero. Lo más probable es que, al mes siguiente, la historia se repita, y la propiedad termine en un ciclo interminable de cambios de agencia.
Recuerdo una ocasión en la que recibí una casa en los meses tradicionalmente más lentos del año para el sector inmobiliario. Le expliqué al propietario que debíamos tener paciencia. Desafortunadamente, la urgencia pudo más, me retiró la propiedad y se la entregó a otra agencia. Para su mala suerte, la pandemia comenzó poco después. La propiedad, al haber sido constantemente retirada y reasignada a diferentes agencias, tardó más de un año en venderse.
El mayor error es pensar que una casa se venderá por tu urgencia. La realidad es que los compradores no adquirirán una propiedad por los plazos que tú tengas, sino por el valor y la oportunidad que perciban.

2. El Valor de tu Propiedad es Comercial, No Emocional
Como mencioné, el cariño y el amor que le tienes a tu propiedad son palpables, y me encanta ver casas bien cuidadas y mantenidas. No obstante, al momento de poner un precio de venta, el sentimiento debe quedar en un segundo plano. Lamentablemente, no existe un avalúo que sume un valor extra porque “el dueño adora su casa”.
Cuando una inmobiliaria te da una asesoría de precio que no se alinea con tus expectativas emocionales, es crucial que la escuches. Una agencia profesional se basa en datos concretos del mercado, como el tamaño del terreno, la construcción, la antigüedad, el estado de conservación, y, sobre todo, la ubicación y plusvalía de la colonia.
He escuchado justificaciones muy curiosas sobre los precios. Por ejemplo, «mi vecino vendió la suya en ese precio», «mi compadre vendió una más chica al doble» o «vi anuncios en Facebook muy caros y la mía vale más». Estas referencias, aunque válidas para un dueño, carecen de fundamento profesional. Una casa de 100 metros cuadrados en la zona más exclusiva de la ciudad siempre valdrá más que una de 300 metros cuadrados en una colonia con baja plusvalía.
Mi consejo: Déjate asesorar. Una buena inmobiliaria te ayudará a encontrar el precio real y comercial de tu propiedad, asegurando que se venda en un tiempo razonable. Una propiedad con un precio fuera de mercado puede permanecer en venta por años, y la percepción de los compradores será que algo «malo» tiene, cuando en realidad el único problema es el precio.

3. Menos es Más: Elige con Cuidado a tus Inmobiliarias
El error más grave que puedes cometer como propietario es pensar que, al entregar tu propiedad a todas las inmobiliarias de la ciudad, se venderá más rápido. Esto es un espejismo. Lo que en realidad sucede es que tu casa se «quema» en el mercado.
Cuando varias agencias publican la misma propiedad, a menudo con precios diferentes, se genera confusión y desconfianza en los compradores. Además, ninguna agencia se sentirá con el compromiso de invertir todo su marketing y su esfuerzo en una propiedad que sabe que otros están promoviendo sin exclusividad.
Mi consejo: Elige dos agencias con una excelente infraestructura, un marketing sólido y una reputación honesta. Trabajar con un par de profesionales de calidad es mucho más efectivo que tener tu propiedad en la cartera de veinte agencias sin un compromiso real. Recuerda: no se trata de cantidad, sino de calidad.
Espero que estos puntos te brinden claridad. Mi objetivo es que logres una venta exitosa, y esto solo se consigue con una comunicación honesta y una relación de confianza con tu inmobiliaria. Cualquier duda, estoy a tus órdenes.
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